Noora al-Mannai, CEO del Comité catarí, asegura que "el cambio está ocurriendo" en la sociedad árabe
Foto: AP
Tres semanas antes de los Juegos Árabes en Doha, los oficiales deportivos de Catar llamaron a Nada Mohammed Wafa para informarle que participará de la competencia más importante del Oriente Medio. Sorprendida y un poco asustada, la nadadora de 17 años aceptó.
Wafa, que hasta ese momento sólo había competido en torneos escolares, entrenó duro durante el poco tiempo que tuvo antes de convertirse en la primera mujer catarí en participar del equipo nacional de natación. "Es una buena sensación, pero también algo muy, muy solitario", asegura Wafa, quien hace parte de un grupo emergente de atletas del conservador país musulmán que planea enviar mujeres a los Juegos Olímpicos de Londres el próximo año, por primera vez en su historia.
Junto con Arabia Saudita y Brunei, Catar nunca ha sido representado por mujeres deportistas en la historia de los Juegos Olímpicos. El año pasado, el Comité Olímpico Internacional (COI) instó a esos tres países a dejar de enviar equipos enteramente masculinos a las competencias, esperando que al nombrar a las mujeres - aún que eso signifique una vergüenza en esas naciones - haga más por ellas que vetar a sus países de la cita olímpica.
Si bien los planes de Arabia Saudita de enviar a sus atletas a los Juegos de Londres siguen envueltos en secreto, Catar está trabajando intensamente para escaparse de ese estigma.
En la última década, el pequeño y rico país del golfo ha usado los deportes como un artificio para llamar la atención para sus aspiraciones globales. En 2011, Catar se convirtió en el primer país árabe en ganar el derecho de recibir el Mundial 2022 y su deseo de ser anfitrión de los Juegos Olímpicos de 2020 depende, en parte, de la inclusión de sus mujeres en los Juegos de Londres.
La nación ha invertido en programas para niñas en las escuelas y organizado campamentos de entrenamientos para que puedan tener la ambición de un día competir en alto nivel.
El presidente del comité olímpico catarí, Sheik Saoud bin Abdulrahman Al Thani, afirmó que las mujeres han disputado torneos internacionales en los últimos tres años, incluyendo los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Singapur, el año pasado.
La única razón para que las deportistas no hayan participado en los Juegos de Beijing fue, según Saoud, que no calificaron en ningún deporte. El dirigente agregó, sin embargo, que Catar está negociando con el COI para enviarlas el próximo año.
"Ellas no pueden ir si no se califican. No depende de nuestro empeño en mandarlas, pero lleva tiempo prepararse para competir a nivel internacional", justificó Saoud.
También toma tiempo cambiar las mentalidades en una sociedad profundamente conservadora. No existen leyes ni en Catar, ni en Arabia Saudita, que prohíban a las mujeres participar en los deportes. No obstante, el estigma femenino esta enraizado a tradiciones conservadoras y religiosas que interpretan la libertad de movimiento femenina como una oportunidad para hacerlas vulnerables a cometer pecados.
"Es inusitado en nuestra cultura", dice Hana al-Badr, una jugadora de balonmano de 20 años que ha notado cambios desde que ingresó en el primer equipo femenino catarí hace cuatro años. "Mis profesores y mis amigos en la escuela me miran y preguntan, '¿Eres una chica y estás viajando para jugar en otros lugares?, ¿Cómo es posible que tu familia permita?', pero ahora es normal", recuerda la deportista.
Catar también lanzó en 2011 una liga con seis equipos femeninos de fútbol y fue la sede de un torneo de baloncesto. El ápice de las atletas mujeres en Catar, entretanto, fue su participación en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Singapur, donde dos calificaron para participar.
"Es un grande desafío para nosotros", dijo Lolwah al-Marri, secretario general del Comité olímpico de Catar. "Cuando empezamos, las familias estaban preocupadas por la seguridad de las jóvenes y tenían miedo de que las personas empezaran a hablar cosas malas sobre sus hijas", agregó el dirigente, señalando que el "código de vestimenta" es un problema más.
"Para mí la indumentaria no es un problema", aseguró Shaden Wahdan, una gimnasta de 16 años cuyo uniforme que usó en los Juegos Olímpicos de la Juventud estará expuesto en el Museo Olímpico de Catar cuando sea inaugurado. Ella es la primera mujer en representar a Catar en una cita olímpica.
"No me importa lo que piensa la gente. Quiero competir y ganar medallas", auguró Wahdan, vencedora de dos preseas de oro, una de plata y otra de bronce. La gimnasta ahora sueña con Londres 2012.
"Ir a los Juegos no es un problema en Catar. Cambiar las mentalidades sí, es", señaló Noora al-Mannai, CEO del Comité para la elección de la sede de los Juegos Olímpicos de 2020, al cual el país árabe aspira. Al-Mannai afirmó que Doha inaugurará en los próximos tres años un centro de entrenamiento femenino en toda la región.
"(El cambio) está ocurriendo, pero eso lleva tiempo y estoy segura de que cuando los Juegos Olímpicos lleguen a Doha, habrán muchas mujeres que se calificarán para competir", pronosticó la dirigente.
- AP - © 2008 The Associated Press. Todos los derechos reservados.
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